El Crimen en el Ring: La Tragedia de los Guantes de Yeso (Luis Resto vs. Billy Collins Jr., 1983)

El Crimen en el Ring: La Tragedia de los Guantes de Yeso (Luis Resto vs. Billy Collins Jr., 1983)
El Crimen en el Ring: La Tragedia de los Guantes de Yeso (Luis Resto vs. Billy Collins Jr., 1983)

El 16 de junio de 1983, el legendario Madison Square Garden de Nueva York fue escenario de uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos en la historia del boxeo profesional. Lo que debía ser una pelea rutinaria para una joven promesa se convirtió en un asalto criminal que destruyó vidas y cambió el deporte para siempre.

La Promesa y el Jornalero

Billy Collins Jr., un joven boxeador de Tennessee de 21 años, llegó a Nueva York invicto y con un futuro brillante. Era el favorito absoluto. Su oponente era Luis Resto, un púgil puertorriqueño del Bronx considerado un «jornalero» (un boxeador competente pero sin gran pegada), cuya carrera parecía estar en su etapa final. Nadie esperaba que Resto tuviera la potencia para lastimar a Collins.

Una Brutalidad Inexplicable

Desde el primer asalto, algo estaba terriblemente mal. Los golpes de Resto, quien nunca había sido conocido por su fuerza de nocaut, estaban destruyendo el rostro de Collins de una manera antinatural. A pesar de recibir un castigo brutal, Collins mostró un corazón inmenso y aguantó los 10 asaltos, aunque terminó con los ojos completamente cerrados y el rostro deformado.

Durante los descansos, Collins le decía a su padre y entrenador: «Es mucho más fuerte de lo que pensaba… creí que no pegaba duro, pero se siente como si me golpeara con ladrillos».

El Descubrimiento del Horror

Al finalizar la pelea, Resto fue declarado ganador por decisión unánime. En un gesto de deportividad, fue a la esquina de su oponente para saludar. Billy Collins Sr., padre y entrenador de Billy, agarró los guantes de Resto para felicitarlo, pero inmediatamente sintió algo extraño.

Al apretar los guantes de Resto, Collins Sr. gritó una frase que pasaría a la historia: «¡Todo el relleno ha desaparecido! ¡Maldita sea, no tienes relleno en los guantes!».

La Comisión Atlética del Estado de Nueva York confiscó los guantes de inmediato. La investigación reveló una verdad escalofriante: Panama Lewis, el entrenador de Resto, había retirado aproximadamente una onza de relleno de cada guante a través de un pequeño agujero en la palma. Además, años después, Resto admitió que sus vendajes habían sido endurecidos con una sustancia similar al yeso (Plaster of Paris). Básicamente, Resto había golpeado a Collins con piedras en las manos durante 30 minutos.

Las Consecuencias Legales

La pelea fue declarada «No Contest» (sin resultado). En 1986, tanto Luis Resto como Panama Lewis fueron juzgados y condenados por agresión, conspiración y posesión criminal de un arma mortal (los puños de Resto). Resto cumplió dos años y medio de prisión, mientras que Lewis cumplió dos años. Ambos fueron expulsados del boxeo de por vida en Estados Unidos.

Un Final Trágico

La parte más triste de esta historia es el destino de Billy Collins Jr. Debido a los golpes ilegales, sufrió desgarros en el iris y daños permanentes en la visión, lo que le impidió volver a boxear profesionalmente. Perdió su carrera, su medio de vida y cayó en una profunda depresión.

Solo nueve meses después de la pelea, el 6 de marzo de 1984, Billy Collins Jr. murió al estrellar su coche contra una alcantarilla cerca de su casa. Tenía solo 22 años. Aunque fue catalogado como un accidente, su familia y gran parte del mundo del boxeo creen que fue un suicidio provocado por la desesperación de haber perdido sus sueños en una noche de trampa criminal.

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